Helicoprion es el tiburón prehistórico con sierra circular

Helicoprion

Se suele decir con frecuencia que el helicoprion pertenece a la familia de los tiburones y que fue el “tiburón sierra circular” de la prehistoria, pero en realidad fue mucho más que eso y en esta guía te damos todos los detalles.

¿Qué es el Helicoprion realmente?

Cuando se habla de los tiburones sierra se suele mencionar al tiburón helicoprion, como si se tratara de una sola criatura, o de una sola especie de tiburones con cierras circulares en sus mandíbulas. La verdad es que el término helicoprion se refiere a todo un grupo de peces cartilaginosos que vivieron en las profundidades de los mares cuando otras criaturas, incluso más antiguas que los dinosaurios, poblaban la tierra.

Es decir que, en las aguas de los océanos de hace unos cuantos miles de años, no solo era posible encontrar al helicoprion también se encontraban otras especies de tiburones igual de temibles. Si quieres saber más al respecto de esta criatura cartilaginosa de mandíbula serrada a continuación te contamos su historia. 

Historia del tiburón Helicoprion

Los expertos en paleontología estiman que la historia del tiburón helicoprion comenzó aproximadamente hace trescientos millones de años. Pero puede que esta cifra no nos diga mucho, pues es difícil ubicarnos cuando se trata de fechas o sucesos que ocurrieron hace más de dos mil años. Por eso es probable que te estés preguntando:

¿Cuándo vivió el Helicoprion?

Para responder esta pregunta primero debemos tener en cuenta que el género de peces cartilaginosos o tiburones helicoprion dominó los mares de la tierra hace más de 300.000.000 de años, durante una época que, para orientarnos y hacer más sencilla la comprensión y el estudio del pasado, llamamos Periodo Carbonífero Superior, quédate con ese dato que es vital para comprender como era el hábitat y la tierra en la que habitaba el tiburón sierra circular.

El tiburón sierra circular del Carbonífero Superior 

Los mares de hace más de doscientos ochenta millones de años no se parecían en nada a los que conocemos hoy en día. Y esto, como era de esperarse también influía en las formas de vida, pero vayamos por partes.

Primero debemos tener en cuenta que la tierra tenía otra distribución continental, es decir: los continentes tenían una configuración distinta. Que existiera una distribución diferente de las placas terrestres o placas continentales también supone que había una disposición distinta de los mares y los océanos.

Por eso si te preguntas dónde vivía el helicoprion, no podríamos responderte como se suele hacer con las especies marinas que habitan en nuestra era, donde podemos, por ejemplo, decirte que tal o cual tiburón vive en las costas de determinado continente o país. Pero vamos a hacer un ejercicio de paleo geografía para explicarte, con palabras muy sencillas, dónde se encontraba el hábitat del helicoprion.

Distribución del Helicoprion ¿dónde vivió este tiburón?

El helicoprion según los paleontólogos expertos en vida marina, vivió en las aguas costeras del sur oeste de Gondwana. Gondwana, era uno de los dos únicos continentes que existían en la tierra durante el paleozoico, el otro continente era Laurasia.

Gondwana estaba conformado por las placas que en la actualidad corresponden a:

  • África.
  • Madagascar.
  • Suramérica.
  • El continente antártico.
  • La India.
  • Austria.

De forma tal que, cuando los especialistas dicen que la distribución del helicoprion era el sur oeste del continente Gondwana, lo que nos quieren decir es que este tiburón de sierra circular vivió en las aguas que se encuentran cerca de lo que en la actualidad corresponde a:

  • El norte de América del sur, es decir: la costa occidental de Colombia, Venezuela.
  • Las costas del Pacífico Suramericano, que en la actualidad corresponden a Ecuador, Perú, Chile.
  • La Antártida.
  • La costa del sur oeste de Australia.

Claro, estas son unas aproximaciones hechas tomando en cuenta la forma en la que los geólogos creen que estaban distribuidas las masas de agua de los océanos en la tierra durante el periodo en el que el helicoprion vivió. 

Debido a los movimientos que han sufrido los sedimentos y las rocas durante los años, los fósiles del helicoprion han sido encontrados en:

  • Los Estados Unidos, específicamente en el territorio del estado de Idaho, donde a la fecha se hallan más de la mitad de los fósiles que se han descubierto de estas criaturas de mandíbulas serradas.
  • Los montes Urales es el segundo lugar con el mayor número de fósiles de helicoprion. Los paleontólogos afirman que el 25% de los fósiles de este animal extinto se encuentran en la zona de los Urales.
  • El oeste de Australia, específicamente en la zona conocida como los Montes Wandagee es otro importante yacimiento de fósiles de helicoprion, aunque la cantidad de fósiles hallados en la zona no supera el 10%.

Otros lugares donde se han encontrado restos fósiles del tiburón helicoprion son:

  • Los alrededores del Golfo de México.
  • California.
  • Nevada.
  • Texas.
  • El Ártico Canadiense.

También debemos agregar que algunas publicaciones, cuando hablan del hábitat del helicoprion, incurren en un error. Puesto que aseguran que este pez cartilaginoso vivió primero en las aguas del sur Oeste de Gondwana y luego en Pangea. Lo cual no es cierto puesto que Gondwana se formó como producto de la división de Pangea, y no al revés. 

Características del tiburón Helicoprion

Como ocurre con la mayoría de los animales y criaturas extintas de las cuales solo se tiene conocimiento a través de fósiles, todo lo que se puede decir sobre el tiburón helicoprion y sus características físicas son meras estimaciones y conjeturas. 

Además, tenemos que añadir que, a diferencia de otros animales, los fósiles del helicoprion que se han encontrado representan una pequeña porción de la anatomía del animal. Los fósiles del helicoprion están incompletos y las piezas que se tienen no arrojan muchos datos para que se puedan hacer reconstrucciones anatómicas que resulten fieles o, al menos, aproximadas a cómo era en realidad el animal.

Al enterarse de esto algunas personas interesadas en el estudio de esta fascinante criatura suelen preguntarse ¿por qué no hay fósiles completos del helicoprion? La razón es muy simple, el helicoprion era una criatura cuyo esqueleto estaba formado por cartílago. Y el cartílago, a diferencia del hueso, es un tejido que se desintegra con facilidad.

Eso explica porque no se encuentran esqueletos fosilizados del pez de mandíbula de sierra circular. Por tal razón se han hecho reconstrucciones del cuerpo del helicoprion a través del estudio de otras especies asociadas.

Para que los interesados en conocer las características físicas de este tiburón extinto puedan hacerse una idea de lo mucho que se ignora sobre el animal, consideramos pertinente mencionar que, hasta el año 2013, todo lo que se conocía del helicoprion eran la mandíbula en forma de sierra. Y hasta ese año no se tenía una clara idea de la ubicación de esta.

Lo que permitió a los especialistas explicar dónde estaba la sierra del helicoprion fue el hallazgo de un fósil del cráneo de otra criatura asociada: el Ornithoprion. De hecho, con frecuencia muchas de las imágenes y dibujos que vemos cuando buscamos helicoprion son en realidad del ornithoprion.

Por años, los científicos especializados en el estudio de la vida marina habían especulado acerca del papel que jugaba la sierra del helicoprion y la posición que tenía. Hoy se sabe que se ubicaba en la parte posterior de la mandíbula inferior y que, estaba orientada hacia arriba, es decir: los dientes se encontraban en el interior de la boca, no como ocurre con los tiburones sierra que conocemos en la actualidad.

Otros rasgos físicos distintivos del Helicoprion

Como bien comentábamos en el apartado anterior todo lo que se puede apuntar al respecto de los rasgos físicos del helicoprion son hipótesis realizadas por los especialistas, fundamentándose en comparaciones con otras criaturas similares. Así se ha estimado lo siguiente:

Tamaño del helicoprion

Algunas fuentes señalan que el helicoprion adulto podía llegar a medir de tres a cinco metros. Esta quizá resulte una longitud un tanto decepcionante para todos aquellos que piensan en el helicoprion como una criatura temible y terrorífica. Pero los científicos han hecho proyecciones considerando las dimensiones de la mayoría de los fósiles de su mandíbula y han concluido que es poco probable que pudiera medir más de cinco metros.

Otros especialistas, basándose en estimaciones realizadas partiendo de una espiral dentada de cuarenta y cinco centímetros que fue encontrada en el 2011, señalan que el helicoprion pudo medir diez metros.

Si diez metros te parecen pocos, entonces quizá te anime saber que en el 2013 se dio a conocer un fragmento de mandíbula de helicoprion que, aunque estaba incompleta, las estimaciones que se hicieron arrojaron que podía ser de sesenta centímetros, lo que lleva a los investigadores a calcular que el helicoprion portador de esa mandíbula bien podría medir quince metros.

Alimentación del Helicoprion

Otro aspecto que sigue siendo un misterio y está muy relacionado con la mandíbula en espiral de este tiburón extinto es la particularidad de su alimentación. Los científicos aún se preguntan ¿cómo y de qué se alimentaba el helicoprion?

De lo que se tiene certeza es que era una criatura carnívora pues todos los dientes de su espiral eran serrados, es decir, que tenían un relieve sinuoso provisto de filo parecido al de otros tiburones carnívoros y depredadores como el tiburón blanco. Pero más allá de ese dato, sobre la dieta de este animal incluso las autoridades en paleontología marina solo pueden especular, Nosotros no afirmaremos nada, pero compartiremos contigo lo que los científicos creen.

Sobre la alimentación del helicoprion existen las siguientes hipótesis:

  • Una es la que plantea que este tiburón se alimentaba de amonites. Los amonites eran un molusco tentaculado y extinto que se caracterizaba por la presencia de una concha de considerable tamaño y gran dureza, donde se encontraba gran parte de su masa corporal. Según esta tesis el helicoprion utilizaba los dientes de su espiral para romper la dura concha de los ammonoideos y poder comer su carne.
  • Otra deducción de los expertos es la que plantea que el método de caza del helicoprion era una versión carnívora de lo que hacen los grandes tiburones y peces que se alimentan del plancton. Es decir que abrían la boca y nadaban en dirección a sus presas para atraparlas con su espiral de dientes serrados. 

Curiosidades sobre el tiburón Helicoprion

La espiral de los dientes del helicoprion es en sí una curiosidad y es una demostración de cómo la naturaleza provee a las criaturas de características que podrían ayudarles a garantizarse la supervivencia. Pero claro, que además de esa particular mandíbula hay otros datos interesantes y curiosidades sobre este tiburón, y a continuación compartimos algunas.

  • Si bien, dada las características de esa mandíbula, se suele pensar en el helicoprion como un temible depredador vinculado con otros escualos como el tiburón blanco, la verdad es que los científicos dicen que el helicoprion estaría más bien emparentado con otro tipo de peces conocidos como quimeras o chimaeriformes.
  • Todo lo que se conoce sobre este extinto habitante de los océanos del Carbonífero son conjeturas. Una de las más grandes dudas que surgen es la relacionada con el tamaño pues existen opiniones un tanto dispares, para algunos el helicoprion medía de tres a cinco metros y para otros de diez a quince metros.
  • Es una de las criaturas marinas extintas de la prehistoria que más ha estimulado la imaginación de los guionistas y los artistas de la televisión y los videojuegos, pues con frecuencia han dedicado programas a este pez.  Incluso el helicoprion aparece en varios títulos de la franquicia de videojuegos de Jurassic Park y Jurassic World.
  • Otro dato curioso sobre la mandíbula de este animal es una estimación de algunos científicos que creen que carecía de dientes en la parte superior de su mandíbula y que, por eso, tenía que valerse de su sierra de dientes para poder ingerir a sus presas.